martes, mayo 08, 2007

Cita de Carl Rogers

Leyendo el libro "El proceso de convertirse en persona", de Carl Rogers, para el curso que empiezo a dar el martes 15 de Mayo, encontré estos párrafos sencillos y orientativos:

He descubierto que aceptar realmente a otra persona, con sus propios sentimientos, no es en modo alguno tarea fácil, tal como tampoco lo es comprenderla. ¿Puedo permitir a otra persona sentir hostilidad hacia mí? ¿Puedo aceptar su enojo como una parte reali y legítima de sí mismo? ¿Puedo aceptarlo cuando encara la vida y sus problemas de manera muy distinta a la mía? ¿Puedo aceptarlo cuando experimenta sentimientos muy positivos hacia mí, me admira y procura imitarme? Todo esto está implícito en la aceptación y no llega fácilmente. Pienso que es una actitud muy común en nuestra cultura pensar: “Todas las demás personas deben sentir, juzgar y creer tal como yo lo hago”. Nos resulta muy difícil permitir a nuestros padres, hijos o cónyuges sentir de modo diferente al nuestro con respecto a determinados temas o problemas… Cada persona es una isla en sí misma, en un sentido muy real, y sólo puede construir puentes hacia otras islas si efectivamente desea ser él mismo y está dispuesto a permitírselo.

Con esta enseñanza se relaciona estrechamente el siguiente corolario: la evaluación de los demás no es guía para mí. Aunque los juicios ajenos merezcan ser escuchados y considerados por lo que son, nunca pueden servirme de guía… Sólo existe una persona capaz de saber si lo que hago es honesto, cabal, franco y coherente, o bien si es algo falso, hipócrita e incoherente: esa persona soy yo.

Mi experiencia es mi máxima autoridad. Mi propia experiencia es la piedra de toque de la validez. Nadie tiene tanta autoridad como ella, si siquiera las ideas ajenas ni mis propias ideas… Ni la Biblia, ni los profetas, ni Freud, ni la investigación, ni las revelaciones de Dios o del hombre, nada tiene prioridad sobre mi propia experiencia directa

Información sobre el curso aquí.

9 comentarios:

Boris Mir dijo...

Carl Rogers está preñado de una candidez respecto al mundo que, cuarenta años después, resulta demasiado simple. Pero su humanismo y su respeto por la persona es verdaderamente encomiable y no ha perdido nada de su fuerza. Creo que todo docente debería leerlo.
Un saludo muy cordial,

Boris

Leonardo Ferri dijo...

No lo conocía a Carl Rogers, lo que ponés es lo primero que leo y me toca bastante de cerca. No sé si será tal la candidez que tiene respecto al mundo, pero es algo simple y, a mi parecer, verdadero.
Cómo decidimos la forma de hacer algo, cuando hay dos maneras distintas de actuar y ambas están bien? Cediendo, hasta formar una nueva.

Siempre leo tu blog, me gusta. Saludos!

Anónimo dijo...

Me gusta la sencillez, lo cual siento que no es lo mismo que la simplicidad, percibo que la sencillez es una sensibilidad, una virtud de acceder a uno casi sin rodeos, de poder ser explícito, y no merodear desde la abstracción altamente compleja. En cambio la simplicidad creo que es la reducción a pocos términos. Me resulta curioso que a veces las personas de pensamiento complejo reducen toda la realidad a pequeñas ecuaciones absolutas. Me gusto Carl Rogers.
Admiro tu labor,
Daniel.

Xavier Grant dijo...

Leyendo algunas citas sueltas me recuerda en la descripción de su postura como terapeuta al concepto de la compasión budista, obviamente expresada dentro de un lenguaje más cercano al de la psicología y dentro de una búsqueda más pragmática. Una fusión positiva, creo. Supongo que hay más, una primera impresión.

Fernando Reberendo dijo...

Carl Rogers nos invita a la experimentación de conocernos. Realmente sería de gran utilidad su pensamiento/cuerpo para nuestra sociedad, sobre todo en educación.
Gracias Alejandro por acercarnos a un ser maravilloso. Los que hacemos Counseling en Argentina trabajamos desde su mirada.

Anónimo dijo...

¡¡ Hola !! .. soy profesor de secundaria y estoy saliendo de una Terapia Rogeriana ...

Antes era muy intelectual y racional (soy ingeniero ), y si hubiera leido su obra hubiera esbozado una sonrisa.

Ahora lloro de alegría.

Creo que los docentes deberiamos experienciar y vivenciar más, y alejarnos un poquito de la pizarra y acercarnos más a los seres humanos.

Atreverse a ser uno mismo es el más grande de los títulos.

Lic. Javier Alvarez dijo...

Carl Rogers! mi psicólogo preferido y bastante discriminado en las aulas universitarias por cierto. Saludos

Nora dijo...

Bellísimo Rogers!
Un canto a la humildad y el amor.
Me trajo google buscando un texto de Rogers. Te acabo de robar!!
Saludillos!!
Nora

Daniel Carbajal Huancahuire dijo...

ME LIMITO A RECONOCER A ROGERS COMO UN VERDADERO SER HUMANO QUE AMA PARA COMPRENDER A LAS PERSONAS.

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